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domingo, 29 de septiembre de 2013

ALFONSO ESPARZA Y LOS CARNICEROS DE HOY SERÁN LOS MARRANOS DE MAÑANA


RETÓRICA POLÍTICA

ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ

@betorocha75

ALFONSO ESPARZA Y LOS CARNICEROS DE HOY SERÁN LOS MARRANOS DE MAÑANA

Quizá sea en ésta frase popular donde se encierre lo que será y han sido los últimos rectorados de la “Benemérita” Universidad “Autónoma” de Puebla, pues nadie quiere sacar los “trapos sucios” de su antecesor, quizá porque están sabedores que quien lo haga también podría sufrir el sacrificio político y social.

Después del rectorado de Samuel Malpica, quien fue el último rector que ha salido sin amasar sospechosas fortunas, José Doger, Enrique Doger y Enrique Agüera han tenido un común denominador muy marcado, los tres se enriquecieron de manera brutal y cínica –pues no les importó que sus fortunas y nuevos estilos de vida fueran vistas por todos los estudiantes y ciudadanos poblanos- y ninguno de ellos se hizo algún señalamiento o denuncia por haber encontrado alguna irregularidad.

Y al parecer, ahora con el nombramiento del nuevo rector Alfonso Esparza Ortiz parece que la situación no cambiará, muy a pesar de conocer perfectamente las entrañas de la tesorería universitaria al haber sido el encargado de dicha área durante el rectorado del “pirrurrris” Enrique Agüera Ibañez.

Tal vez ese sea el mayor reto de Alfonso Esparza, el demostrar que verdaderamente llegó con la idea de un cambio profundo en la BUAP y que será cierto que llega sin aspiraciones políticas de lo que tanto se ufana.

Habrá que conocer de qué forma actuará el nuevo rector, si denunciará o tapará las irregularidades del ex candidato priista –que tampoco era político- Enrique Agüera, pues solo hay que recordar el caso del adeudo con el Servicio de Administración Tributaria de nada menos que 63 millones 777 mil pesos, donde el propio Esparza Ortiz tuvo que ver al ser en esos momentos Tesorero de la “Benemérita” Universidad “Autónoma” de Puebla.

Adeudo que puso en riesgo a inmuebles como el Complejo Cultural Universitario, el Archivo Histórico, la preparatoria Lázaro Cárdenas, la Contraloría General, el edificio de la Promotora y hasta la Tesorería General, entre otros, y que supuestamente habían sido embargados por el SAT.

Ahí surge la duda de si Alfonso Esparza actuará en consecuencia, pues lo más probable es que el asunto del SAT solo sea la punta del iceberg, solo hay que recordar los escándalos de Agüera Ibañez por sus fotos al puro estilo de Güicho Domínguez, donde sin ningún rubor presumía su nuevo estilo de vida del Jet Set o de La dolce vita, al igual que las hijas y familiares que han gritado a los cuatro vientos su poderío económico.

Habrá que recordar también, que en ningún momento el ex rector y ex candidato perdedor del PRI a la alcaldía de Puebla desmintió el reportaje presentado por Denise Merker, donde deja al descubierto el extraño enriquecimiento de Enrique Agüera en tan solo seis años como rector, acusándolo de tener ranchos, casas, universidades particulares, hoteles en Cancún, Veracruz y Puebla, de viajar en aviones privados y helicópteros, entre muchos otros bienes que difícilmente pudo haber comprado con un salario de rector, más aun proviniendo de una familia de clase media de Poza Rica, Veracruz.


Esa es la gran duda, de la cual surgen muchas preguntas para Alfonso Esparza, ¿Denunciará los malos manejos que haya cometido su antecesor? ¿Hará lo propio y en su estadía como rector se enriquecerá de manera inexplicable? ¿Presentará puntualmente su declaración patrimonial? O pensará que si hoy se presenta como el carnicero podría convertirse mañana en el marrano en pleno matadero.

domingo, 4 de agosto de 2013

AGÜERA Y EL CAMBIO LAMPEDUSIANO

RETÓRICA POLÍTICA

ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ

AGÜERA Y EL CAMBIO LAMPEDUSIANO

Lo que escribiera Giuseppe Tomasi di Lampedusa en la novela “El Gatopardo”, una de las grandes obras de la literatura italiana del siglo XX, e inmortalizara la frase “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, parece que sigue vigente hasta nuestros tiempos.

El “gatopardismo” o un cambio lampedusiano, es aquel que describe un círculo y vuelve a colocar las cosas en su punto de partida, y eso es lo que pretende hacer el PRI –al menos en nuestro estado- con el impulso que varios grupos priistas buscan para hacer que llegue Enrique Agüera Ibañez a la dirigencia estatal del tricolor.

Tomando en cuenta que quienes pretenden el arribo del ex rector y ex candidato perdedor a la alcaldía poblana, son José Doger, Sandra Montalvo, Héctor Sulaimán, Bárbara Ganime, Claudia Hernández, Alberto Barranco, Víctor Giorgana, Maritza Marín -otros perdedores- y el propio Pablo Fernández del Campo, el resultado sería el mismo.

El PRI Poblano tendría un cambio de dirigencia, pero todo seguiría siendo igual, o incluso peor. El ex rector de la BUAP no tomaría decisiones propias, tendría que obedecer a ese grupúsculo que busca imponerlo en el CDE.

Y las ordenes radicarían en otras imposiciones, pensando principalmente en las próximas elecciones federales intermedias, ya sea para los mismos personajes en cuestión o sus gentes cercanas.

Para el caso, el resultado resultaría el mismo, los mismos priistas de siempre, perdedores y/o arribistas, narcisistas y ególatras. Políticos, si es que se les puede llamar así, que no acaban de entender que las formas de hacer POLÍTICA ya cambiaron, y que el “gatopardismo” es una práctica del siglo pasado.

Si llega Enrique Agüera a la presidencia del comité estatal del PRI, tendría que hacerlo sin la sombra de los arriba mencionados, y menos aún de Pablo Fernández del Campo, porque sería tanto como darle continuidad a la dirigencia más nefasta que recuerdan los priistas.
Si de verdad Pablito no quiere seguir haciéndole daño al revolucionario, debería entregar cuentas claras a sus militantes y a la ciudadanía, y evitar declaraciones absurdas que son burlas para la inteligencia de la gente.

Porque cuando dice que debe castigarse a los traidores, chaqueteros, chapulines, etc, lo que está haciendo es describirse a la perfección, y entonces tendría que ser el primero en ser castigado por el Comité Ejecutivo Nacional priista, algo que de ser así, podría costarle incluso su libertad, porque es un vox populi que el manejo que hizo de las prerrogativas y las cuotas es total y absolutamente turbio.



Sino despiertan esos que se dicen priistas y permiten que se sigan llevando a cabo las mismas prácticas añejas y obsoletas, seguramente verán desaparecer a su partido que ahora en Puebla ya es parte de la llamada “chiquillada”.