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martes, 11 de febrero de 2014

Lalo Rivera, de verdugo a víctima

Es de muy Buena Fuente

Por: Carlos Macías Palma
cmaciaspalma@yahoo.com.mx
@cmaciaspalma

Lalo Rivera, de verdugo a víctima

El presidente municipal de Puebla Eduardo Rivera Pérez hoy (y durante su trienio) ha sido víctima de lo que alguna vez fue. Pasó de borracho a cantinero, de verdugo a víctima, por decirlo de manera coloquial. Ese aguerrido panista opositor, ese guerrillero urbano de la política, ese luchador intenso contra gobiernos priistas, ese guerrero de la derecha, ese soldado de Dios dispuesto al sacrificio en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora es blanco de ataques de todos los actores de la justiciera sociedad poblana.

Formado académicamente en la Upaep, con una doctrina católica, apostólica y poblana a cuestas, con un radicalismo a ultranza, con un amor a su partido y un odio desquiciado al PRI, el joven Eduardo Rivera Pérez era una especie de Frankenstein del neopanismo encabezado por Francisco Fraile, un moustro devorador de priistas. Más allá de ser opositor al régimen tricolor, Eduardo, Lalo, fue un verdadero kamikaze digno de una película, que vivió sus mejores momentos durante el tiempo que Manuel Bartlett gobernó Puebla y luego en el marinismo.

En aquellos tiempos, los de su formación, Eduardo Rivera Pérez ya tenía madera de opositor. Críticaba, cuestionaba, perseguía, manipulaba, de todo hacía la joven promesa del frailismo y del panismo y del yunquismo. Fue un verdadero dolor de muelas (h…) para Bartlett, para Marín y para el PRI.

Al ex gobernador y ahora Senador por el Partido del Trabajo lo seguía todos lados. Una ocasión se paró a la salida de un evento nacional y acompañado de no más de dos personas levantó una pancarta que reclamaba no se qué, pero que provocó ser noticia en el periódico El Universal. Finalmente, esa era su misión.

Ahora, al final de su mandato como presidente municipal de Puebla, Rivera sufre los embates de la oposición protagonizada por los regidores del PRI y los generales y soldados del morenovallismo. No se podía esperar menos del papel de los regidores priistas, quienes aparecieron al menos en una última semana del trienio, negándose a aprobar las cuentas públicas en el Cabildo, que para fines prácticos sirve para maldita la cosa.

Pero bueno, el caso es que las circunstancias de la política hoy ponen a Eduardo Rivera en una posición incómoda, pues la oposición hoy lo cuestiona, lo hace padecer, lo arrincona, lo exhibe públicamente y le advierte que la política no es como su gobierno: parsimonioso.

Para Eduardo, lo que ayer fue su legítima lucha, hoy es su legítimo pesar.

El Verdugo

Hace dos semanas presentaron a René Juárez Cisneros como delegado regional del PRI. El evento fue en Puebla, entidad que se supone viene a rescatar de las garras del morenovallismo. El Verdugo dice: eso creen.


Gracias.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

De traiciones y deslealtades MMF-MMT

Es de muy Buena Fuente

Por: Carlos Macías Palma
cmaciaspalma@yahoo.com.mx
@cmaciaspalma

De traiciones y deslealtades MMF-MMT

Entre más poder político acumulan los hombres, más complicada se convierten sus relaciones humanas, terminan desconociendo amistades, familia y aliados. A final de cuentas, la gratitud no es una característica de los políticos. De ahí que la relación amistosa se rompe con facilidad y pasa a ser de enfrentamiento, deslealtad e ingratitud.

Algo como lo descrito líneas arriba fue protagonizado por los ex gobernadores Melquiades Morales Flores y Mario Marín Torres, de lo cual el culpable absoluto es el también conocido como el “góber precioso”, algo que en su vida no es novedad.

Resulta que por obra del destino Melquiades Morales Flores llegó a ser secretario de Gobernación durante el sexenio de Guillermo Jiménez Morales y ahí, se encontró con el licenciado Mario Marín Torres a quien no quiso cambiar como secretario particular. El escaso un año que Melquiades duró en el cargo sirvió para que Marín presumiera haber trabajado con él y para él.

Pasando el tiempo y después de vencer obstáculos durísimos en la subsecretaría B de Gobernación, Marín fue elegido titular de esa dependencia. El gobernador Manuel Bartlett tenía duda en designarlo como secretario de Gobernación en sustitución de Carlos Palafox Vázquez; sin embargo después de una extensa encuesta decide que el hombre de Nativitas Cuautempan sea el segundo al mando.

El propio Marín cuenta que Bartlett le confesó que entre los consultados en aquel tiempo estuvo el Senador. “Melquiades se expresó muy bien de ti y decidí nombrarte secretario de Gobernación”, le dijo el hoy Senador por el Partido del Trabajo al hoy ex gobernador más repudiado de Puebla.

El tiempo acomodó a Melquiades y a Mario en la gubernatura. Melquiades quiso “arriesgarse” y junto con Roberto Madrazo impulsó la candidatura de Marín a gobernador, dejando el en camino a Rafael Moreno Valle. Años antes para no variar su estilo personal, Marín como alcalde de Puebla, generó enfrentamientos con Moreno Valle a la sazón secretario de Finanzas y con el propio hombre de Ciudad Serdán.

Ya como gobernador, Mario se olvidó de la recomendación que en su tiempo hizo Melquiades de persona; como alcalde se le enfrentó y ayudó a que Carlos Alberto Julián y Nacer perdiera la elección de presidente municipal de Puebla, y no sólo ignoró a Morales Flores, sino que lo ofendió, atacó y prácticamente desterró.

¿Así es la política o así son los políticos o así convierte la política a los hombres?

El Verdugo

Festejando el cumpleaños del profesor Miguel Ángel Ceballos en el Tráiler Park de Cholula, Mario Marín presumió estar arriba en la encuestas para gobernador. Con documento en mano enseñó los resultados de la muestra encargada a Rigoberto Benítez. Cantó canciones, bebió tequila y se despidió. Era uno de los cientos de invitados a Casa Puebla a la boda de una de las hijas del gobernador Morales Flores. Años más tarde Marín cerró las puertas de su gobierno al novio en esa fiesta. Hoy el agraviado despacha como titular del Órgano Superior de Fiscalización de Puebla. El Verdugo dice: la vida… sí que da vueltas.


Gracias

lunes, 11 de noviembre de 2013

De nada sirve controlar al IEE

Es de muy Buena Fuente

Por: Carlos Macías Palma
cmaciaspalma@yahoo.com.mx
@cmaciaspalma

De nada sirve controlar al IEE

¿Realmente es de utilidad para los gobernadores tener bajo su control a los organismos electorales? Mario Marín tuvo bajo sus órdenes al Instituto Electoral del Estado de Puebla y aun así perdió las elecciones en el año 2010, mismas que llevaron a Rafael Moreno Valle a un histórico triunfo ¿Qué tanta utilidad representó para el ex gobernador Marín mandar en el IEE si de todas maneras los ciudadanos rechazaron en las urnas su propuesta de perpetuarse en el poder a través de la figura del hoy diputado federal Javier López Zavala?

Para Manuel Bartlett en las elecciones locales de 1995 ¿qué tanta utilidad le representó tener el control de los organismos electorales si finalmente los electores decidieron que el Partido Acción Nacional ganara en los principales municipios del territorio poblano? Melquiades Morales sufrió algo similar en sus elecciones intermedias, perdiendo para el PRI la capital del Estado y otros tantos ayuntamientos importantes.

Así es que la famosa versión esa de que tener bajo el mando y manto a los organismos electorales garantiza triunfos electorales, no es más que una verdadera leyenda. La verdad es que los ciudadanos acuden a las urnas a ejercer el voto a favor de las y los candidatos que mejor les parece y/o convence sin importar quien carambas esté al frente de cada instituto electoral.

Finalmente, la gente no vota por los consejeros electorales, vota por los candidatos y en menor proporción por los partidos políticos, organismos que por cierto conservan una base de votantes a la que pomposamente han decidido llamar “voto duro”.

Ahora bien, quienes salen ganando con esa leyenda son quienes trabajan en los organismos electorales, no sólo porque son objeto de un jugoso salario que a final de cuentas es de alto costo para el erario público, sino porque en realidad nada aportan a la democracia. Los consejeros electorales y todo el personal, son verdaderamente una pesada carga para los ciudadanos, pues en años no electorales su razón de ser no tiene sentido.

Pues bien, honestamente de poco o nada sirve que los gobernadores coloquen sus piezas en el ajedrez de los organismos electorales. De ser así, entonces quien sea gobernador ganaría todas las elecciones en la historia como si se tratara de una monarquía.

Cuando los gobernadores cometen errores severos a lo largo de su gestión y aun así se equivocan en la selección de su sucesor, los ciudadanos deciden rechazar la propuesta. El más reciente caso poblano es, insisto, del licenciado Marín quien decidió a favor de Zavala y dejó en la lista de espera a dos serios competidores como Blanca Alcalá y Enrique Doger.

Los ciudadanos dijeron no a la propuesta de Marín y decidieron a favor de un candidato que representaba un cambio y sobre todo, el freno a la corrupción que el marinismo prohijó y que le genera una pésima imagen entre los poblanos y más allá de las fronteras.

El Verdugo

Los consejeros electorales no deciden una elección. A quienes se debe comprar es a los dirigentes de los partidos políticos y a sus representantes ante el IEE y/o el IFE. El Verdugo dice: y salen hasta más baratos.


Gracias.