Es de muy Buena Fuente
Por: Carlos Macías Palma
cmaciaspalma@yahoo.com.mx
@cmaciaspalma
De nada sirve controlar al IEE
¿Realmente es
de utilidad para los gobernadores tener bajo su control a los organismos
electorales? Mario Marín tuvo bajo
sus órdenes al Instituto Electoral del
Estado de Puebla y aun así perdió las elecciones en el año 2010, mismas que
llevaron a Rafael Moreno Valle a un
histórico triunfo ¿Qué tanta utilidad representó para el ex gobernador Marín
mandar en el IEE si de todas maneras
los ciudadanos rechazaron en las urnas su propuesta de perpetuarse en el poder
a través de la figura del hoy diputado federal Javier López Zavala?
Para Manuel Bartlett en las elecciones
locales de 1995 ¿qué tanta utilidad le representó tener el control de los
organismos electorales si finalmente los electores decidieron que el Partido Acción Nacional ganara en los
principales municipios del territorio poblano? Melquiades Morales sufrió algo similar en sus elecciones
intermedias, perdiendo para el PRI
la capital del Estado y otros tantos ayuntamientos importantes.
Así es que la
famosa versión esa de que tener bajo el mando y manto a los organismos
electorales garantiza triunfos electorales, no es más que una verdadera
leyenda. La verdad es que los ciudadanos acuden a las urnas a ejercer el voto a
favor de las y los candidatos que mejor les parece y/o convence sin importar
quien carambas esté al frente de cada instituto electoral.
Finalmente,
la gente no vota por los consejeros electorales, vota por los candidatos y en
menor proporción por los partidos políticos, organismos que por cierto
conservan una base de votantes a la que pomposamente han decidido llamar “voto
duro”.
Ahora bien,
quienes salen ganando con esa leyenda son quienes trabajan en los organismos
electorales, no sólo porque son objeto de un jugoso salario que a final de
cuentas es de alto costo para el erario público, sino porque en realidad nada
aportan a la democracia. Los consejeros electorales y todo el personal, son verdaderamente
una pesada carga para los ciudadanos, pues en años no electorales su razón de
ser no tiene sentido.
Pues bien,
honestamente de poco o nada sirve que los gobernadores coloquen sus piezas en
el ajedrez de los organismos electorales. De ser así, entonces quien sea
gobernador ganaría todas las elecciones en la historia como si se tratara de
una monarquía.
Cuando los
gobernadores cometen errores severos a lo largo de su gestión y aun así se
equivocan en la selección de su sucesor, los ciudadanos deciden rechazar la
propuesta. El más reciente caso poblano es, insisto, del licenciado Marín quien
decidió a favor de Zavala y dejó en la lista de espera a dos serios
competidores como Blanca Alcalá y Enrique Doger.
Los
ciudadanos dijeron no a la propuesta de Marín y decidieron a favor de un
candidato que representaba un cambio y sobre todo, el freno a la corrupción que
el marinismo prohijó y que le genera una pésima imagen entre los poblanos y más
allá de las fronteras.
El Verdugo
Los
consejeros electorales no deciden una elección. A quienes se debe comprar es a
los dirigentes de los partidos políticos y a sus representantes ante el IEE y/o el IFE. El Verdugo dice: y
salen hasta más baratos.
Gracias.






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