Con…Fines
Políticos (Sabadazo)
Por Francisco Ortega Hernández
Adiós, adiós
Poncho el Chico. Efímero reinado del Lobasno mayor
Pero hay un Dios; y no se deja engañar; y así, con ojo divino, se
descubrió el origen de la cuantiosa fortuna del Lobasno Mayor, o sea, Poncho el
Chico, quien como buen tenedor de libros, lo único que le queda es negociar su
libertad a cambio de empinar a su verdadero patrón, un exgobernador; y a quien le antecedió en la rectoría de Lobasnolandia; o sea, Enrique el Enchinado.
Es más, de no presentarse alguna sorpresota, Poncho el Chico tendrá que
entregar el cargo, antes de pasear “los peregrinos”; y en vez, de vacacionar en
la Riviera Francesa; a lo mejor lo hará, junto con sus cómplices, a Hawaii,
pero mexicano, Marys Island, pues trascendió que la denuncia por
enriquecimiento inexplicable no se la quita ni Dios Padre.
Tanto, así que ya se maneja el nombre del sustituto, un platanón (bananón), dicen, muy duro de pelar;
eso, sí, muy Derecho. Esperamos, que
lo primero que haga sea sanear su área de Comunicación Social y le dé una
patada en el trasero a tanto y tanta ramera de la comunicación que sólo han
engrosado sus talegas.
Sin omitir, el denunciar el saqueo escandaloso de las arcas de la Uni,
desde Enrique el Viejo, pasando, por
Enrique el Enchinado y que ahora ostentan cuantiosas fortunas; lo que hace
presumir a los indagadores que hasta lavado de dinero hubo.
Que Lorenzini,
ni regresando a la curul federal se salva
De acuerdo, a una fuente vieja, que sí sabe, J.L. no se salvará del castigo divino ni yendo a bailar a Chalma;
bueno, ni teniendo fuero como diputado
federal. De ese tamaño el enejo que le hizo pasar a quien lo sacó de la
nada. Y eso, que el Señor no sabe que le intentó mochar su salario a quien lo
sustituyó en la curul local. Así se
las gasta el J.L. la verdad que tiene siglas de gánster.
Filo, Filo,
Filo, Filo, Filo
Ah, que Filo, lo mejor es
pedir perdón; pero cuanto antes, pues se puede llevar una desagradable Navidad.
Qué diputado
local prefiere arrancarse un mechón de cabello, que pagar
una cuenta en restaurante. Pistas, es muy bueno para arrasar la grasa; siempre
anda brillando de limpio, y como todo buen político, le fascina ofrecer, pero
no cumplir.






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