Es de muy Buena Fuente
Por: Carlos Macías Palma
@cmaciaspalma
De alcaldes a vasallos
No tienen
opción. Los 217 presidente municipales de la entidad poblana están a merced del
gobernador por el amplio, absoluto control político que bien ganado, tiene.
Ninguno de los ahora alcaldes, está exento de acceder a todas las
instrucciones, órdenes o caprichos que el mandatario tenga de aquí a que llegue
el 14 de febrero del próximo 2014.
El ejemplo
contundente que tenemos a la mano es el del presidente de Puebla Eduardo Rivera Pérez, quien ahora tiene que
cogobernar con su sucesor Antonio, Tony,
Gali Fayad. Por ello, ambos aparecen, lo mismo entregando obras que
computadoras, igual visitando colonias que en reuniones sociales, así también
en cortes de listón que en eventos deportivos.
Rivera no
tiene para donde moverse. Debe soportar más la presión que el gobernador ejerce
sobre quien en el papel gobierna la ciudad, pero que en la realidad no es más
que una figura decorativa, aunque como figura dista mucho de serlo. Tal vez, no
es que Rivera carezca de talento o eficiencia, sino que le tocó vivir el poder
más absoluto que un gobernador ha tenido en los últimos 60 años de historia
política de Puebla.
Rivera como
el resto de los alcaldes, se encuentra a merced del gobernador, insisto.
Y es que para
la próxima legislatura Rafael Moreno
Valle tendrá el control absoluto, pues sus únicos opositores son los
diputados del PRI que suman 5, pero
que en realidad son 4, pues Leobardo
Soto Martínez el dirigente de la CTM
es aliado (algo así como socio) del morenovallismo.
Con el
control absoluto, absolutista del gobernador sobre los actores políticos y
administrativos de la entidad ¿quién podrá oponerse o cuestionar sus decisiones
cualquier quiera que sean? Ah, y quien desde sus actuales gestiones municipales
se atreva a hacerlo, deberá someterse a la “justicia” del Órgano Superior de
Fiscalización, organismo que tendrá 4 laaargos años y 8 laaargos meses para
someter y ajusticiar a cualquier alcalde “rebelde”.
Así es que
ninguno de los gobernantes municipales, de cualquier partido, religión, equipo
de futbol o corriente política, está libre de aceptar los endeudamientos,
recomendaciones de empresas constructoras y consultoras, obras de postín o de
fachada y todo lo que hace un gobernante cuando es el dueño absoluto, cuando no
tiene oposición ni equibrios de poder.
Pero además
un gobernador inteligente, cautivador, hiperactivo y compulsivo comprador de
voluntades y conciencias mercenarias de las que abundan en la política
mexicana.
Por lo
expuesto anteriormente, ni Eduardo
Rivera ni cualquier otro presidente municipal en el Estado de Puebla podrá jugarle al democrático, porque se jugaría su
libertad para varios años en el futuro. Claro, podrán robarse lo que quieran o
lo que puedan. Para eso si tienen autorización, siempre y cuando se pongan la
del Puebla.
El Verdugo
El PRI estatal andará en busca de un
administrador, que se encargue de rendir cuentas a los organismos electorales y
calmar los calientes ánimos de los priistas carroñeros que se disputan los
despojos tricolores. El Verdugo
dice: no necesitan Presidente, porque ya lo tienen en Rafael Moreno Valle.
Gracias.






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