Con…Fines
Políticos
Por Francisco
Ortega Hernández
El lobasno,
Poncho el Chico, aval del oscurantismo en la universidad
Tal como se esperaba, el lobasno, Poncho el Chico, de un borrón y cuenta
nueva, trata de solapar las pillerías de sus antecesores en el cargo rectoral,
lo que también lo involucra, pues no hay que olvidar que Esparza fue el
tesorero y caja grande y chica de Enrique el Enchinado; es decir, que ambos
perpetraron daño patrimonial a la comarca.
Lo anterior, nos da pie para asegurar que el lobasno “Poncho el Chico,
se convirtió en aval del oscurantismo en la universidad, donde la rendición de
cuentas a la comunidad es pura simulación, pues la comarca continuará como
fábrica de pillos ricos, dejando atrás su vocación original de preparar académica
y científicamente a las y los estudiantes de la entidad.
Aquí sí, como coloquial expresión del Chavo del Ocho, quién podrá
ayudarnos a rescatar la comarca; a cerrar la puerta a la mafia de lobasnos; a
transparentar la aplicación de los recursos, que por millonadas llegan a la
universidad; a quitar la burrada burocrática que se apoderó de la comarca hace
lustros. La respuesta: hasta el momento, quien sabe, pues ni el mero, mero,
hace caso; por lo que la recua de lobasnos seguirá creciendo y los profesionistas
de papel también.
Por otro lado, quien no le baja a su ritmo de trabajo, es el “cirujano
del progreso”, el doctor Marco Antonio Tecpanecatl Romero, director de la
jurisdicción sanitaria No. Cinco, pues anda en supervisiones constantes en los
hospitales, clínicas y casas de salud a su cargo. Aquí sí, no hay desabasto del
cuadro básico de medicamentos y, en todo caso, sobra trato humano y
profesional. Una estrellita más para el panista.
Dicen que el flamante diputado local electo, Nacho Alvízar Linares canta
esa melodía que a la letra señala “paso a pasito llegaré”; pues no come ansias
de que llegue el 15 de enero de 2014; al contrario, estudioso que es, lleva a
cabo, análisis concienzudo de lo que serán sus primeras iniciativas de ley.
Bien por el Cisne Negro.
Mientras tanto, en San Andrés Cholula, el “Corcel de Hierro”, Migue
Huepa, ya pidió un hígado más resistente, pues las tarugadas del edil suplente,
Andrés Coyotl van de mal en peor y la gran obra que dejó Migue como alcalde,
Andresito se encargó de ponerla en riesgo en unas cuantas semanas.
La verdad, no sé si reír o llorar con los aspirantes a alcanzar la
dirigencia estatal del PRI, por un lado, Jorge Morales Alducin, quien jura y
perjura, que de llegar al cargo, expulsará a Marín y su banda; por el otro
escenario, Alberto González, sujeto de medio pelo, que por ende, se ha dejado
engatusar por gente como él. Como puede ver estimado Lector, pura pipitilla
aspira al partido pipitilla que es el PRI en Puebla en la actualidad. “Qué
asco” dijera el clásico.






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