domingo, 28 de septiembre de 2014

SIGUE REINANDO LA OPACIDAD EN EL MANEJO DE RECURSOS PÚBLICOS

RETÓRICA POLÍTICA

ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ

SIGUE REINANDO LA OPACIDAD EN EL MANEJO DE RECURSOS PÚBLICOS

De acuerdo a un reciente informe del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) sobre transparencia y rendición de cuentas, lejos de avanzar en materia de transparencia en el manejo de los recursos públicos, vemos que cada vez son menos los estados y municipios de México que cumplen con una adecuada rendición de cuentas.

El problema de no contar con órganos de fiscalización autónomos, dicho estudio reveló que 24 de las 32 entidades presentan limitaciones para la fiscalización; por lo que en una escala del 1 al 10, 14 entidades fueron reprobadas y tan sólo 16 si obligan a sus dependencia encargadas de fiscalizar el erario público a dar a conocer los resultados.

El mismo problema se repite en la mayoría de los municipios, donde los Contralores siempre son puestos o impuestos por los ediles, lo que provoca que a ellos les deban todo y por ende no puedan sancionar conforme a la ley las irregularidades que se cometan.

Algo que ha derivado en que la deuda de estados y municipios haya alcanzado el año pasado su máximo desde 1994 al llegar a 482 mil 807 millones de pesos, según información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), sin que nadie, absolutamente nadie, sepa a donde quedaron la mayor parte de esos recursos que fueron solicitados a préstamo, aunado al desconocimiento del destino de los recursos que reciben de manera religiosa las autoridades.

Es urgente que los ciudadanos y medios de comunicación exijamos que se erradique por completo la opacidad con la que se manejan los recursos que son de todos los ciudadanos, para que no sigan registrándose abusos que han terminado en casos como el de Coahuila, donde durante la gestión del priista Humberto Moreira Valdés (2005-211), dejó una deuda por 34 mil millones de pesos, y actualmente del gobierno de César Duarte Jáquez, en el estado de Chihuahua, quien en 2010 recibió la administración con una deuda de 13 mil millones de pesos, y ahora, tres años después, es de más del doble, cifra que se estima de continuar ese ritmo, al finalizar su gestión, en 2016, llegará a 41 mil millones de pesos.

Y para comenzar a exigir que se den cuentas claras, sería oportuno que algunos de los ediles poblanos comiencen a transparentar su gasto público, que actualicen sus portales de transparencia –quienes estén obligados por ley- y quienes no, por ética y voluntad política igual, hagan lo propio.


Las preguntas de algunos municipios apenas comienzan, esperemos que cada una tenga una respuesta.

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