RETÓRICA POLÍTICA
ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ
DE CHAPULINES, NEO-CACIQUES Y
PIPITILLA
Una titánica
labor deberán hacer aquellos diputados locales denominados “chapulines” que
buscarán el voto ciudadano para obtener una diputación federal, puesto que el electorado
–cada vez más informado- ahora si sabe perfectamente cuales de sus legisladores
pretenden brincar a un mejor cargo, con la obvia remuneración millonaria.
Esos
diputados locales, que por cierto seguirán cobrando sus jugosas dietas, debido
a que la Ley General de Instituciones y
Procedimientos Electorales (Legipe)
solo contempla que renuncien al cargo hasta antes de 90 días de la elección, tendrán
que ser muy convincentes con los electores para que les crean que su interés de
llegar al Congreso de la Unión no es
solo por los millonarios salarios, sino porque desde ahí buscarán legislar a
favor de los grupos más vulnerables.
Sobre todo
aquellos diputados locales, como Salvador
Escobedo Zoletto de Atlixco, que
en los últimos días ha sido severamente atacado en las redes sociales por ser
considerado el nuevo cacique atlixquense.
Para muchos
de los habitantes de esa región del estado, el doctor Escobedo resultó peor que el extinto Eleazar Camarillo a quien criticó por tantos años, ya que el actual
legislador local ya fue presidente municipal, diputado federal, director del
DIF Nacional, y ahora busca regresar al recinto
legislativo de San Lázaro, cuando en sus últimos cargos ha demostrado que
quien menos le interesa es la gente común de su municipio y su distrito.
A Salvador Escobedo, lo tachan de ser el nuevo cacique de Atlixco, que quiere
todos los cargos a costa de lo que sea, como si no hubiera más panistas incluso
con mayor capacidad y vocación de servicio que él, como si se tratara de una
herencia el poder que ha ostentado ya por muchos años.
En ese tipo
de casos, es muy fácil vaticinar que el PAN
tenga un resultado adverso, puesto que los ciudadanos están cansados de ver las
mismas caras con los mismos resultados; los electores quieren caras e ideas
frescas, buscan que la persona a quien le otorguen su sufragio no solo sea
visto en la campaña, que es cuando saludan hasta al perro y luego ya sentados
en su oficina crean que no los merece ni el suelo.
Al igual que
con esos neo-caciques, los electores difícilmente votarán por un
politiquillo de medio pelo que solo está buscando un cargo como una forma de
salir de la mediocridad y la pobreza, que no cuente ni con la capacidad, ni el
tacto para ostentarse como representante popular.
Politiquillo
de esos, conocidos también como “pipitilla”, abundan en estos tiempos
electorales, solo asoman la cabeza cuando una elección se avecina por una
sencilla razón, que carecen de vocación de servicio, además de carecer de un
verdadero capital político y económico.
Normalmente
esos vividores, lo único que logran es quedarse con los pocos recursos que les
avientan sus respectivos partidos –eso si les va bien- y sacarle jugosas
aportaciones a empresarios que más adelante buscaran cobrar el favor. Además
del falso orgullo de haber sido candidatos, como si se tratara de un cheque al
portador para apantallar a ilusos.
De esos
politiquillos están cansados los ciudadanos, por eso aquellos todavía
aspirantes a una candidatura, sean del PRI, PAN, PRD, MORENA, MC, PT, PANAL,
PVEM, etc; primero hagan cuentas y si de plano ven que van a hacer el ridículo,
mejor guarden sus centavos y amistades para otros proyectos.






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