domingo, 31 de mayo de 2015

MALAS ESTRATEGIAS Y FALSOS ACUERDOS

RETÓRICA POLÍTICA

ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ

MALAS ESTRATEGIAS Y FALSOS ACUERDOS

Tanto se habló de posibles acuerdos entre los principales partidos políticos del país, PRI y PAN, para repartirse las curules en todos los estados de la república, que solo resultó cierta la máxima que una mentira puede poner en duda todas las verdades.

Y la verdad es que los supuestos acuerdos solo fueron eso, supuestos, porque simplemente el poder no se comparte.

Cuando muchos creyeron que Peña y Moreno Valle –hablando de la política aldeana- se sentaron a negociar diputaciones federales, la verdad es que no hubo tales acuerdos.

La estrategia priista fue dejar hasta el último momento las bombas, los misiles que destruyeran las campañas panistas, al menos en Puebla.

En algunos casos fueron misiles bien dirigidos, en otros –los más- no hubo necesidad, porque la mayoría de los candidatos a una legislatura federal por el albiazul se echaron a la hamaca, durmieron el sueño de los justos, creyendo ciegamente que su distrito estaba negociado.

Por ello, guardaron todos los recursos que se les dieron para asegurar la elección, pensando que no sería necesario seguir comprando conciencias; sumergidos en sus increíbles egos decían que ya estaba armado el tamal.

Está de más explicar en cuales casos se tenía la orden de ganar a como fuera, basta con repasar los nombres en la lista de candidatos propietarios y suplentes para saber en cuales distritos había que poner especial énfasis.

La triste realidad es que no se cumplió, al menos hasta el momento, con la encomienda.

Distritos como el X y el VII, que forman parte de la prioridad para el proyecto nacional de Rafael Moreno Valle difícilmente se ganarán por las pésimas estrategias de sus candidatos y sus endebles equipos de campaña.

En ambos distritos, se sumaron una serie de factores que hasta el momento colocan a esos candidatos en segundo lugar, de acuerdo a lo que marcan los llamados momios, pues dejaron de hacer campaña, se enquistaron en un rutinario proselitismo que solo los llevó a dar vueltas en el mismo lugar.

En pocas palabras, se fueron por la fácil, y en Cholula no bastó con que el PRI eligiera a una candidata que aunque tiene buena aceptación en parte de la cabecera distrital, no fue apoyada con recursos ni por verdaderos líderes de la región; además que no contaron con la excelente campaña que hizo Luis Alberto Arriaga, quien con un discurso claro y conciso se fue ganando la aceptación de los electores, vaya que mejor Erika de la Vega se vio más activa y motivada, sin tantos recursos.

No fue suficiente para Migue Huepa, que Matilde Roldán se ganara a pulso la fama de déspota, pues fueron muchos cholultecas que presenciaron cómo les gritaba a sus ayudantes afuera de su panadería, tronando los dedos en una actitud triunfalista, pues –dicen- ya se siente diputada.

Lo mismo le pasó a Mario Rincón, que aún con los shows cómicos, mágicos musicales de Alejandro Armenta, y con las sendas denuncias totalmente documentadas en su contra, aún no tiene nada segura la victoria en aquel distrito.

Lo malo para ambos, Migue y Mario, es que fue su soberbia quien los llevó hasta donde están; tronándose los dedos, esperando un milagro, pidiendo al creador que el día 7 se ejecute un implacable operativo de movilización para que voten a su favor.

Pues de no ser así, estarían entregando pésimos resultados que pondrían en riesgo sus carreras políticas, y para Huepa Pérez aún más está en riesgo, pues dos de sus tres cuentas públicas aún no son aprobadas por el Congreso del Estado.


Dicen que en política nada está escrito, en los días restantes de campaña y el día 7 pueden pasar muchas cosas. Aquí el asunto es que pudieron evitarse llegar hasta el borde del abismo si tuvieran cerca a auténticos operadores, no aduladores profesionales que solo saben endulzar el oído.

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