domingo, 26 de julio de 2015

LA INMORALIDAD POLÍTICA DE ENRIQUE DOGER

RETÓRICA POLÍTICA

ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ

LA INMORALIDAD POLÍTICA DE ENRIQUE DOGER

Ya lo dijo Immanuel Kant en el año de 1785 en el libro Fundamentos de la Metafísica de las Costumbres, donde habló de la noción del imperativo categórico, definiéndolo como el principio supremo de la moralidad, es decir, un “concepto autónomo” (independiente de la religión o ideología), autosuficiente y capaz de regir el comportamiento humano en todas sus manifestaciones.

De esa teoría, se han desprendido opiniones diversas en el sentido que en la política mexicana y sobre todo, en el actuar de –la mayoría- de los políticos, la doble moral no existe, por la simple razón de que en sus actos no hay nada de moral.

Por eso no se puede decir que el actual diputado federal Enrique Doger Guerrero tiene doble moral, porque simplemente –en sus hechos- ha demostrado no saber que significa el término moralidad.

De ahí lo despreciable de nuestro polémico personaje, quien en los últimos días se ha esmerado en criticar a sus –ahora- adversarios políticos; siendo algunas críticas justificadas y sustentadas y otras no, pero que solo tienen como único objetivo el sacar raja política para sus irrisorias aspiraciones a gobernar el Estado de Puebla.

Por eso también cobra mayor relevancia el ayudar al flamante legislador federal, pues tal vez su magra memoria o su enfermedad de poder, le impiden recordar los tremendos escándalos que protagonizó cuando fue edil de Puebla, entre ellos el presunto peculado que involucró incluso a la fundación católica de beneficencia Cáritas de Puebla.

Habría que decirle a los ciudadanos que pretende engañar Doger, que en aquella ocasión -ya al final de la administración dogerista- la Fundación Cáritas de Puebla fue utilizada por su ex director Mariano Saavedra Burgos –a quien se liga con la organización de ultraderecha El Yunque– para cometer un fraude de por lo menos 3 millones de pesos con recursos del ayuntamiento que encabezó Doger Guerrero.

En ese entonces, en varios medios de comunicación se manejó que el ex arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca Pacheco, dio por concluido el caso de supuesto peculado con la renuncia de Mariano Saavedra; no obstante que en la prensa se divulgaron documentos que señalaron al entonces presidente municipal de Puebla, Enrique Doger Guerrero, como responsable de desfalcar al ayuntamiento al desincorporar de su inventario un lote de 147 automóviles chatarra para donarlos a Cáritas de Puebla.

Dichas versiones periodísticas, apuntaron a que esas unidades fueron vendidas por la administración de Doger Guerrero, violando flagrantemente la Ley Orgánica Municipal del estado, puesto que ningún ayuntamiento está facultado para vender su patrimonio; sólo pueden entregarlo a terceros mediante comodato o por donación.

La citada operación, jamás pudo ser comprobada con documentos por parte del ahora diputado federal, solo se dieron acusaciones mutuas, pues Saavedra Burgos afirmó en ese momento que solo recibió un cheque de 200 mil pesos por parte de ese ayuntamiento y por otra parte Enrique Chávez Estudillo, secretario de administración en el gobierno de Doger Guerrero, señaló que el único responsable del presunto fraude fue Mariano Saavedra, pues –dijo- que recibió el lote de autos y lo vendió a la empresa Prestadora de Servicios Independientes o Generales, a la que dio una carta poder para recoger, a nombre de Cáritas, las unidades chatarra; misma empresa que después se supo era una empresa fantasma, ya que su dirección era la de una vivienda deshabitada.


Es posible que el aspirante a la minigubernatura crea que la falta de memoria histórica de los habitantes puede abonarle en su vano proyecto, por eso en este espacio daremos cuenta de otros sucesos turbios del todavía legislador federal priista.

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