Es de muy Buena Fuente
Por: Carlos Macías Palma
Los de hoy son igual de rateros
Ayer.- Esos
tiempos ya pasaron. Qué tiempos aquellos en lo que los bolsillos de los
funcionarios del pasado sexenio estaban llenos de billetes, al igual que sus
cuentas bancarias, las de sus empresas, las de sus familiares, en fin. Esos
tiempos quedaron en la nostalgia y la historia va a registrar el gran flujo de
efectivo que se dio en el marinismo.
Hoy.- La
situación es radicalmente diferente. Por un lado, el uso de la tecnología y un
moderno sistema financiero protege a los funcionarios del actual gobierno de
una persecución por enriquecimiento inexplicable.
Ayer.- Las
comisiones por obras públicas, prestación de servicios o suministro de bienes,
se pagaban en efectivo; en portafolios o sobres llenos de billetes en
nominaciones de un mil y quinientos pesos. Las maletas de dinero se llevaban
directamente a las oficinas del funcionario donde eran entregadas
per-so-nal-men-te.
Hoy.- La
vieja práctica de entregar comisiones; de ponerse la del Puebla; de cumplir con
el diezmo, de dar una lana a cambio de beneficios y contratos millonarios no se
ha perdido, sólo se ha transformado. Dejó de ser corriente, churpia y marinista
para volverse perfumada, fina, de élite y morenovallista.
Ayer.-
Javier, Mario, David, Alejandro, Dario, Arturo, Juan Carlos, Valentín, Gerardo,
el otro Javier y toda la runfla de exfuncionarios, salían arrastrando las
bolsas de dinero en efectivo que cobraban a proveedores y así, se reportaban
con el señor de los cerros cargando las maletas de billetes. Había dólares,
euros, pesos, centenarios y hasta lingotes de oro, a más de relojes, joyas y
dos botellas de cognac.
Hoy.- El
dinero huele a perfume, a oficina moderna, a computadora, a piel de becerro. La
diferencia es que ahora no te piden la maleta de efectivo, ahora te dan una
lista de empresas a las que debes hacer transferencias electrónicas bancarias y
hasta tu factura te dan, dizque para que no quede huella.
A final de
cuentas son iguales. El dinero sólo hace la diferencia en gustos y estilo de
vida, más no en corrupción, voracidad y raterías.
El Verdugo
Con un
“orale, va” el Presidente se despidió del gobernador. Un “orale va” que deja
más sospechas que satisfacciones. El Verdugo
dice: sospecho que le dijo: “señor Presidente, mejor le entro con usted, para
no terminar como la Maestra”… Orale va, fue la respuesta.
Gracias






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