EL OTRO ROSTRO DEL PARAMEDICO
Por TUM Gabino Percino López
“UNA MUJER VISIONARIA Y DE ACCIÓN
CREADORA, DOÑA LUZ GONZÁLEZ DE COSÍO DE LÓPEZ”.
El pasado 11
de abril se cumplieron 144 años del nacimiento de Doña Luz González Cosío de
López, fundadora de Cruz Roja Mexicana y de las Damas Voluntarias.
Luz González
Cosío de López, mujer de inteligencia clara y brillante, de profunda
sensibilidad humana ante los problemas del México de principios del siglo XX,
fue la precursora de importantes obras sociales y jurídicas, siendo la más
notable la fundación de la Cruz Roja Mexicana.
En una época
en la que la mayoría de las mujeres de su posición social eran ajenas a las
necesidades del país, ella, con visión y compromiso, se avocó a impulsar
proyectos a favor de las mujeres, los niños y la sociedad en general.
Nació el 11
de abril de 1869, en Zacatecas, Zacatecas. Fue hija de don Manuel González
Cosío y doña Luz Acosta. Creció en uno de los tradicionales hogares mexicanos
del Porfiriato, ya de niña intuía rápidamente los más variados problemas
humanos, y desde entonces manifestó su pasión por el estudio. Recibió el título
de maestra el 24 de abril de 1885, antes de cumplir 16 años y en el mismo
plantel donde estudió, practicó su profesión.
En el año de
1888 contrajo nupcias con el Dr. Fernando López y Sánchez Román con quien
procreó 4 hijos. El doctor López, antes de casarse, estuvo acrecentando sus
conocimientos médicos en París y ahí tuvo la oportunidad de presenciar la labor
de la Cruz Roja cuando se incendió la Ópera Cómica. Al regresar a México, contó
a su esposa sus impresiones, lo que acrecentó en ella su inquietud por hacer lo
mismo en México.
En 1905, Luz
González Cosío de López es nombrada delegada de México para el Mother’s
Congress que se celebró en Washingon D.C., evento en el que palpó la formidable
obra que en bien de las madres y de los niños se realizaba en Norteamérica.
Al regresar a
la patria, junto con otras personalidades de su tiempo, fundó el “Asilo
Protector de la Primera Infancia” que se transformó en la “Asociación Nacional
de Madres Mexicanas” de la cual nació la llamada “Gota de Leche” y otras
instituciones suplementarias.
Esta labor se
hizo permeable en los códigos de la República Mexicana al comenzar a introducir
una insipiente legalización tutelar para la mujer y los niños, esto aconteció
años antes de las Reformas a la Constitución de 1917 y de otros ordenamientos
posteriores.
También fue
precursora de las leyes del trabajo para mujeres y menores de edad en fábricas,
en las oficinas públicas y privadas, así como en talleres donde se trabajaba a
destajo.







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