RETÓRICA POLÍTICA
ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ
El poder corrompe, y el poder absoluto
corrompe absolutamente
John Edward Emerich Dalberg Acton, mejor conocido como Lord Acton, Teólogo y líder de los
liberales católicos, fue quien creó una de las mejores frases para describir
los abusos que se daban en la iglesia católica y sus Papas desde antes del
siglo XVIII.
“El poder
corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, decía Lord Acton, aunque hay quienes le
acreditan dicha frase a Nicolás
Maquiavelo, pero quien fuera el creador de tan celebre verdad, al final
sigue siendo totalmente aplicable a nuestros tiempos, tanto para la propia
iglesia católica como para la clase política mexicana.
A diario, nos
damos cuenta que la tendencia política actual es el buscar controlar todo, y
todo es todo; partidos políticos, líderes sociales, medios de comunicación y
sobre todo la endeble voluntad ciudadana.
Y aunque
pareciera una práctica común de quienes buscan ostentar el poder, el hecho de
tener todo el control significa también perder la noción de la realidad, pues
sin contrapesos, la razón se nubla y hace que el político pierda el control de
sí mismo.
Tal fenómeno
no puede pasar inadvertido en Puebla,
sobre todo en los municipios donde llegan a gobernar personajes de moral
distraída, que jamás se imaginaron sentarse en esa silla que marea a los
inteligentes y vuelve locos a los pendejos.
Al igual los
hay, que siempre estuvieron relacionados con el poder, el glamour y lujos, que
solo se marean pero nunca dejan de pisar el suelo, que siguen sumando y no
restando.
Pero, para
entrar en contexto, de casos que se han dado en nuestra entidad, uno muy claro
está en San Andrés Cholula, donde el
ahora diputado local Miguel Ángel Huepa
Pérez, logró tener el poder absoluto en su cabildo para de ahí iniciar con
un gobierno desaseado, lleno de contradicciones y señalamientos de
corrupción, como aquel del centro
nocturno la Esfinge, donde en plena
rueda de prensa el dueño de ese lugar, el empresario Luis Villalpando Riquelme, lo acusó de tener una doble moral.
Y si a eso se
le suma que para muchos sanandreseños, la ambición desmedida de Huepa Pérez
hizo que éste mintiera desde su campaña a la alcaldía, pues aunque aseguraba en
su eslogan que era “orgullosamente sanandreseño”, lo cierto es que nació en San Pedro Cholula, en la calle Miguel
Alemán número 507, donde por cierto se dice que su padre logró amasar una
cantidad importante de dinero a través de la usura.
Tras dichos
antecedentes y perteneciendo al grupo más corrupto del multicitado municipio,
el de Omar Coyopol, se sabe que Miguel Ángel Huepa, sabía que durante
su trienio se buscaría dar por concluido el añejo y desgastado problema de los
límites territoriales con Puebla, de
ahí que buscaría a como diera lugar ganar la presidencia municipal.
De ahí, los
constantes señalamientos de habitantes de ese lugar, sobre que Huepa Pérez
prefirió dejar al garete la alcaldía, en búsqueda de una diputación local, para
seguir disfrutando del erario público, olvidando por completo su compromiso de
concluir la administración.
Aseguran, que
el peor error de Huepa es creer que los sanandreseños se tragan el cuento que
el ayuntamiento está de cabeza porque se fue, pues todos saben que el primero
que se le salió del huacal fue su compadre, el ex regidor de gobernación y
ahora edil interino Jesús Romero Toxqui,
por lo que al perder el control sobre las supuestas “cuotas” a antros, cuotas
de seguridad pública, la venta indiscriminada de licencias de funcionamiento y
de construcción, se tuvo que recurrir al suplente Andrés Coyotl Coyotl.
Pero a Huepa
le salió más caro el remedio que la enfermedad, pues resultó que en su
ignorancia, Andrés Coyotl inició una
depuración del ayuntamiento, dando de baja a los secretarios de Seguridad Pública, Gabriel Margarito
Bonilla Rosas; Obra Pública, Marco
Polo Muñoz Martínez, y al tesorero
municipal Luis Juan Hermida Uscanga, precisamente de donde se dice que
recibía la “cuota” nuestro personaje central.
Fue en ese
momento, que al ahora legislador local no le quedó de otra que buscar a su
compadre, para iniciar un “compló” contra el blandengue Andrés Coyotl, y así orquestar su salida intempestiva, ya que les
estaba tirando el bisne.
Ya en el
revire, Coyotl Coyotl acusó a Jesús Romero Toxqui de no comprobar más
de 11 millones de pesos en gastos y de tener 8 millones de pasivos en deuda a
proveedores.
En un
comunicado, Andrés Coyotl denunció
que el todavía edil interino registró unas facturas de compra de $ 700,000.00
en llantas, mismas que nunca llegaron al área de Seguridad Pública, ni se
encuentran físicamente en el área de Recursos Materiales.
Además, que el
recurso de SUBSEMUN para la compra
de uniformes para Seguridad Pública, que son dos veces al año, no se aplicó ya
que al personal solo una vez se les hizo entrega. Que existe actualmente un
bono de productividad de $25,000.00 quincenales, que acuerda, promovió y ratificó
el ex regidor de Gobernación para todo el cabildo.
De la misma
manera señaló que hay documentos
donde algunos regidores acuerdan con
fraccionamientos, y firman un dictamen donde se exime del pago y donación de
áreas verdes a dichos fraccionamientos, causando un daño al patrimonio de
municipio de San Andrés Cholula, pareciendo ser este un acto de corrupción,
toda vez que se presumen pagos directos por dichas condonaciones.
Pero como era
de esperarse, ante la supuesta complicidad entre Migue Huepa y Jesús Romero, hasta el momento han guardado un
silencio sepulcral, ninguno de ellos salió a desmentir al “loquito” de Andrés Coyotl.







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