RETÓRICA POLÍTICA
ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ
LA POLÍTICA ES UN JUEGO QUE ADMITE
REVANCHA
Se ha dicho
que el PRI ganó, que el morenovallismo perdió, que MORENA logró lo que nadie creyó que
lograría, que Nueva Alianza perdió
su oportunidad de convertirse en la tercera fuerza en la entidad, que Movimiento Ciudadano también pecó de
soberbio, y un sinfín de sesudas conclusiones que, a final de cuentas, no
definen el futuro de ninguno de los grupos de poder.
Si bien ganó Alejandro Armenta, y de manera muy
sutil anunció que ahorita no busca la minigubernatura, lo cierto es que primero
tendrá que cumplir con todos sus compromisos que adquirió en el distrito 7,
tendrá que demostrar con creces que no solo ganó para saciar sus intereses
personales.
Lo mismo
sucederá con el resto de los virtuales diputados federales electos, sean
panistas o priistas. Puesto que el hecho de haber ganado el pasado domingo, no
significa que obtendrán todas las victorias electorales habidas y por haber.
Tampoco
quiere decir que el PRI con sus
distritos ganados –en Puebla- sea ya
la panacea política, y que de aquí “pal” real obtendrán la mini, la
gubernatura, todas las diputaciones locales y todas las alcaldías.
Pensarlo
sería, además iluso e irresponsable; porque lo ocurrido éste domingo fue el
resultado de un examen previo a un proyecto transexenal y nacional, un examen
en el cual se tendrá que hacer –por todos los actores políticos- un concienzudo
análisis sobre los errores y omisiones que arrojaron tales resultados.
Las distintas
aristas que encierran una elección, difícilmente podrían citarse en una sola
columna o comentario de café. Pues todos sabemos que el resultado de cualquier
elección es multifactorial.
Tanto los
diputados electos del PRI como del PAN, tendrán sobre sus hombros la
enorme responsabilidad de trabajar por todos los poblanos, para demostrar a
esos electores que votaron más por castigo que por convicciones políticas, que
sus respectivos partidos y grupos son los indicados para seguir gobernándolos.
Sin duda, el
gobierno del estado tendrá que recomponer sus formas, deberá cambiar lo que le
llevó a obtener resultados adversos y realizar los cambios necesarios en
aquellas áreas que han planteado estrategias erradas.
No existen
triunfos y derrotas permanentes, por ello nuestra clase política –de cualquier
partido- debe trabajar más en el autoanálisis y la autocrítica.
Además de
alejarse de “asesores” que siguen vendiendo espejitos.






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