lunes, 8 de junio de 2015

LA POLÍTICA ES UN JUEGO QUE ADMITE REVANCHA

RETÓRICA POLÍTICA

ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ

LA POLÍTICA ES UN JUEGO QUE ADMITE REVANCHA

Se ha dicho que el PRI ganó, que el morenovallismo perdió, que MORENA logró lo que nadie creyó que lograría, que Nueva Alianza perdió su oportunidad de convertirse en la tercera fuerza en la entidad, que Movimiento Ciudadano también pecó de soberbio, y un sinfín de sesudas conclusiones que, a final de cuentas, no definen el futuro de ninguno de los grupos de poder.

Si bien ganó Alejandro Armenta, y de manera muy sutil anunció que ahorita no busca la minigubernatura, lo cierto es que primero tendrá que cumplir con todos sus compromisos que adquirió en el distrito 7, tendrá que demostrar con creces que no solo ganó para saciar sus intereses personales.

Lo mismo sucederá con el resto de los virtuales diputados federales electos, sean panistas o priistas. Puesto que el hecho de haber ganado el pasado domingo, no significa que obtendrán todas las victorias electorales habidas y por haber.

Tampoco quiere decir que el PRI con sus distritos ganados –en Puebla- sea ya la panacea política, y que de aquí “pal” real obtendrán la mini, la gubernatura, todas las diputaciones locales y todas las alcaldías.

Pensarlo sería, además iluso e irresponsable; porque lo ocurrido éste domingo fue el resultado de un examen previo a un proyecto transexenal y nacional, un examen en el cual se tendrá que hacer –por todos los actores políticos- un concienzudo análisis sobre los errores y omisiones que arrojaron tales resultados.

Las distintas aristas que encierran una elección, difícilmente podrían citarse en una sola columna o comentario de café. Pues todos sabemos que el resultado de cualquier elección es multifactorial.

Tanto los diputados electos del PRI como del PAN, tendrán sobre sus hombros la enorme responsabilidad de trabajar por todos los poblanos, para demostrar a esos electores que votaron más por castigo que por convicciones políticas, que sus respectivos partidos y grupos son los indicados para seguir gobernándolos.

Sin duda, el gobierno del estado tendrá que recomponer sus formas, deberá cambiar lo que le llevó a obtener resultados adversos y realizar los cambios necesarios en aquellas áreas que han planteado estrategias erradas.

No existen triunfos y derrotas permanentes, por ello nuestra clase política –de cualquier partido- debe trabajar más en el autoanálisis y la autocrítica.


Además de alejarse de “asesores” que siguen vendiendo espejitos.

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