Es de muy Buena Fuente
Por: Carlos Macías Palma
Aguilar al relevo en la alcaldía
Su prioridad
es ganar en las elecciones del 7 de julio. No importa lo que deba arriesgar o
sacrificar. No valen afectos, compromisos ni acuerdos. La amistad es lo de
menos cuando está en juego la, su, candidatura presidencial. Sabedor de que si
no hay 2013 no hay 2018, el gobernador no está dispuesto a correr riesgos y si Jorge Aguilar le garantiza mayor
competitividad, no se descarta que pueda ser el candidato sustituto a la
presidencia municipal.
Parecería
increíble que a estas alturas el gobernador y coordinador de campaña, decidiera
hacer un cambio en su estrategia de convertirse en candidato presidencial, la
que incluye ganar la alcaldía poblana y desde luego, la mayoría en el Congreso del Estado.
Entonces, las
versiones de este fin de semana que salieron desde Casa Puebla se confirman: si en esta semana el candidato de Puebla Unida no reduce su desventaja en
al menos 3 puntos de su competidor priista Enrique Agüera, entonces entraría al
relevo el ex titular de la Secretaría de Salud, dejando a su suplente con la
candidatura a diputado, un distrito ya ganado de acuerdo con la versión
morenovallista.
Cambiar de
candidato no es descabellado aunque no recomendable en un proceso electoral, a
menos que se trate de un caso público, muuuuy público, de fuerza mayor. A ojos
de los ciudadanos sería poco creíble que ahora el abanderado a alcalde se llame
Jorge, pero en el escenario del gobernador todo es posible a fin de garantizar
una competencia más pareja en busca de la presidencia municipal de Puebla, llamada “la joya de la corona”.
Y es que el
gobernador no puede presentarse como candidato presidencial panista, si
continúa acumulando derrotas: Michoacán donde presumió su apoyo a Luisa María
Calderón, hermana del ex presidente y Puebla
en el 2012 donde López Obrador obtuvo mayoría de votos.
Cambiar de
candidato a la presidencia municipal sería un arrebato más del gobernador,
arrebato con el que nadie está de acuerdo. Pero, en su escenario, sin la
alcaldía capitalina, sus bonos “presidencialistas” pasarían a valer
prácticamente nada.
Y no importa
lo que deba hacer; pasar por la dignidad de las personas, romper amistades,
lastimar aliados y sus familias. Nada de eso le importa en un escenario de
derrota. Así es él.
El Verdugo
En el corazón
del morenovallismo siempre latió fuerte el nombre de Jorge Aguilar Chedraui para la presidencia municipal de Puebla. Ni Manzanilla ni Gali eran los
preferidos. El Verdugo dice: parece
que se les va a hacer.
Gracias.






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