EL OTRO ROSTRO DEL PARAMÉDICO
Por TUM Gabino Percino López
“SOY
TAMBIÉN OPERADOR DE AMBULANCIAS”
Ser
operador de ambulancia no es fácil, les contaré… que siempre les hablo o
escribo del Paramédico del que salva la vida a las personas en circunstancias
de urgencia… hoy le toca a una parte importante el “Operador-Paramédico de
Ambulancia”.
Soy
operador de unidades de urgencias y cada vez que salía de casa antes de cruzar
la puerta, le pedía a Dios me cuidara en mi trabajo y me permitiera regresar a casa
a lado de mi familia, llevaba mi maleta a mi espalda, no veía la hora de llegar
a mi trabajo, si algo sé, es que mi trabajo me gusta, raro para otras personas,
al llegar a mi trabajo saludo a mis compañeros y les pregunto qué tal la
guardia? Y me relatan y se me hace padre que se pudo ayudar a personas, me
apuraba a alistarme para estar atento a cualquier servicio que pueda salir, con
ansia pero aquí es donde empieza lo mejor:…
Ser
operador de ambulancia requiere de muchas cosas, buenos reflejos, ser muy
atento y muy astuto y sobre todo un gran corazón al sonar la chicharra de
servicio, saltas de la silla o de la cama o del desayuno, no importa la actividad
que realizas en ese momento, abordas tu ambulancia y la arrancas te fijas que
todo esté en orden y que los compañeros estén arriba y avanzas a toda
velocidad, hay que llegar al servicio por que nos necesitan, mientras le digo a
mi copiloto paso? Paso? y él me contesta si todo libre y tu aceleras y tu mente
se concentra y tu cuerpo se llena de adrenalina que te hace ser sigiloso
mientras rebasas, frenas y vuelves acelerar y de pronto alguien que no le
importa que la sirena suene y las luces destellen su retrovisor… buscas una
opción para rebasarlo, mientras la gente te mira y otros te gritan loco, o
algunos piensan “ese va por la comida o por los refrescos”, mientras tú sigues
tu camino, llegas a la urgencia tu compañero Paramédico valora y te dice que el
lesionado esta “Grave”… esa palabra lo cambia todo.
Subes
a tu lesionado a la ambulancia y te apresuras a llegar al hospital lo más
rápido posible, mientras la luz interior del Código Rojo te destella en la
mirada que tu compañero prende desde el interior de donde va dando atención y
te pregunta por donde vamos, cuanto falta por llegar? Y tú le respondes… ya
mero, apresúrate te dice él, esa carga es difícil de llevarla, así como la que
lleva en ese momento en la atención y lo más difícil es cuando te dice tu
compañero… detente y oríllate ya no hay nada que hacer, reporta a la base que
manden al Ministerio Público… golpeas el volante y te preguntas por que no
pudimos llegar….
Por
eso ser operador de ambulancia es un trabajo de respeto al igual que atender al
lesionado… porque en nuestras manos llevamos las vidas de nuestros compañeros y
las de los pacientes o lesionados… y que cualquier que por ir escuchando música
a todo volumen no escucha la sirena y no nos ceda el paso….
Hoy
regrese a casa con mi familia… pero tengo una pena que contarles, mañana será
un nuevo día y la oportunidad de “SALVAR VIDAS”.







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