ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ
JULIO LORENZINI, DEL CIELO AL INFIERNO
Poco o nada
se ha mencionado sobre la salida de Julio
Lorenzini Rangel de la Secretaría de
Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial (SDROT), solo se dice que renunció por motivos personales.
No lo comente
por favor, pero se dice que no fue precisamente una renuncia por “motivos
personales” sino por morder la mano a quien lo llevó a ser uno de los
personajes cholultecas con más poder en el actual sexenio morenovallista.
Fuentes
sumamente confiables, aseguran que la renuncia de Julio Lorenzini se debió a que el ahora diputado federal defendió a
capa y espada ante el mismísimo Gobernador
Rafael Moreno Valle, a uno de sus colaboradores más cercanos, quien estaba
siendo acusado de varios malos manejos en programas de la SDROT.
El asunto es
que al ser plenamente demostrado que gente de Lorenzini estaba actuando fuera
de la legalidad, el mandatario no vaciló –como es su costumbre- en mandar
llamar al entonces secretario de desarrollo rural y ordenamiento territorial
para correrlo de la manera más vil y exigirle la renuncia al cargo.
Incluso se
dice que Moreno Valle cacheteó a Julio
Lorenzini y lo amenazó con llegar hasta las últimas consecuencias de
resultar cómplice o de ser el actor intelectual de tales bajezas, por lo que al
–otra vez diputado federal- no le quedó de otra más que salir huyendo del
estado para buscar a como diera lugar su curul y esconderse detrás del bendito
fuero federal.
Cuentas las
malas lenguas, que el miedo de Lorenzini Rangel llegó a tal grado, que visitó
días después de ser corrido de Puebla
a su creador y maestro Alejandro Oaxaca Carreón allá por su nuevo negocio de barbacoa ubicado rumbo a Paso de
Cortés, tal vez para buscar asesoría y protección política.
Tales
afirmaciones no contrastan con lo visto en la propia Cámara de Diputados Federal, donde se sabe que Julio Lorenzini asumió su cargo amparado con la ley, pero en ningún
momento por acuerdo parlamentario, es decir regresó a su curul sin el permiso
de quien debiera dárselo, al grado que la diputada suplente Liliana Castillo no sabía del regreso
del “legislador” cholulteco.
Hay quienes
juran y perjuran que esto representa la caída o el final de la carrera política
de Julio Lorenzini Rangel, que así
como trepó de manera vertiginosa en los diferentes cargos públicos, así será
también de vertiginosa su caída.
Éste, debe
ser un ejemplo para muchos personajes de la política poblana, para que
aterricen y se dejen de estupideces, que de una vez por todas dejen atrás la
borrachera del poder y pisen con pies de plomo, que no crean que con el haber
llegado a un cargo público ya lo heredaron, que así como subieron tienen que
bajar.
Que no
olviden que la política es una rueda de la fortuna y que lo grandioso de esta
es que es un juego que permite revancha.







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