domingo, 15 de diciembre de 2013

JULIO LORENZINI, DEL CIELO AL INFIERNO



RETÓRICA POLÍTICA

ALBERTO ROCHA VÁZQUEZ

JULIO LORENZINI, DEL CIELO AL INFIERNO

Poco o nada se ha mencionado sobre la salida de Julio Lorenzini Rangel de la Secretaría de Desarrollo Rural y Ordenamiento Territorial (SDROT), solo se dice que renunció por motivos personales.

No lo comente por favor, pero se dice que no fue precisamente una renuncia por “motivos personales” sino por morder la mano a quien lo llevó a ser uno de los personajes cholultecas con más poder en el actual sexenio morenovallista.

Fuentes sumamente confiables, aseguran que la renuncia de Julio Lorenzini se debió a que el ahora diputado federal defendió a capa y espada ante el mismísimo Gobernador Rafael Moreno Valle, a uno de sus colaboradores más cercanos, quien estaba siendo acusado de varios malos manejos en programas de la SDROT.

El asunto es que al ser plenamente demostrado que gente de Lorenzini estaba actuando fuera de la legalidad, el mandatario no vaciló –como es su costumbre- en mandar llamar al entonces secretario de desarrollo rural y ordenamiento territorial para correrlo de la manera más vil y exigirle la renuncia al cargo.

Incluso se dice que Moreno Valle cacheteó a Julio Lorenzini y lo amenazó con llegar hasta las últimas consecuencias de resultar cómplice o de ser el actor intelectual de tales bajezas, por lo que al –otra vez diputado federal- no le quedó de otra más que salir huyendo del estado para buscar a como diera lugar su curul y esconderse detrás del bendito fuero federal.

Cuentas las malas lenguas, que el miedo de Lorenzini Rangel llegó a tal grado, que visitó días después de ser corrido de Puebla a su creador y maestro Alejandro Oaxaca Carreón allá por su nuevo negocio de barbacoa ubicado rumbo a Paso de Cortés, tal vez para buscar asesoría y protección política.

Tales afirmaciones no contrastan con lo visto en la propia Cámara de Diputados Federal, donde se sabe que Julio Lorenzini asumió su cargo amparado con la ley, pero en ningún momento por acuerdo parlamentario, es decir regresó a su curul sin el permiso de quien debiera dárselo, al grado que la diputada suplente Liliana Castillo no sabía del regreso del “legislador” cholulteco.

Hay quienes juran y perjuran que esto representa la caída o el final de la carrera política de Julio Lorenzini Rangel, que así como trepó de manera vertiginosa en los diferentes cargos públicos, así será también de vertiginosa su caída.

Éste, debe ser un ejemplo para muchos personajes de la política poblana, para que aterricen y se dejen de estupideces, que de una vez por todas dejen atrás la borrachera del poder y pisen con pies de plomo, que no crean que con el haber llegado a un cargo público ya lo heredaron, que así como subieron tienen que bajar.


Que no olviden que la política es una rueda de la fortuna y que lo grandioso de esta es que es un juego que permite revancha.

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