Es de muy Buena Fuente
Por: Carlos Macías Palma
@cmaciaspalma
Lalo Rivera, el más sometido
Si algún presidente municipal de Puebla
en la era moderna (los últimos 30 años o los últimos 10 trienios) ha sufrido
verdaderamente los embates, caprichos, ataques, ignorancia, enfrentamiento y
groserías de su gobernador en turno, ese es nada más y nada menos que el Maestro Eduardo Rivera Pérez.
Sin equilibrios políticos en el Estado y sin nadie que le proteja o al
menos ayude en la federación, Rivera Pérez se tambaleó los tres años de su
mandato que está por terminar. Víctima de majaderías, sobajado y humillado por
uno de sus compañeros de partido político, o sea el gobernador del Estado, el
alcalde sí que ha sufrido a su gobernador. El clímax de la humillación fue
aquel 15 de septiembre del 2011 cuando no lo dejaron salir al balcón del Palacio Municipal para acompañar en el
Grito de Independencia.
Y como esas muchas más: Rivera no decide sobre las obras importantes en la
ciudad, apenas y le dejan el bacheo, la limpieza de jardines y los gimnasios al
aire libre; Rivera no decide sobre el presupuesto para las inversiones de obras
de postín, apenas y le dejan la nómina y el gasto corriente; Rivera no decide
en la política del municipio donde mandan el gobernador, ahora el alcalde
electo y los diputados morenovallistas, apenas y le dejan nombrar a sus
funcionarios.
Rivera está atado de manos y pies. Todos los días recibe presiones, lo
regañan por el atraso en las obras, le ordenan qué hacer y hasta el menú en las
fiestas municipales le deciden desde Casa
Puebla. Ninguneado, manipulado y excluido de las decisiones de gobierno, el
edil poblano ha sido opacado, más y más, por la figura de Antonio, Tony, Gali.
En su partido, Acción Nacional
tiene presencia pero prácticamente honoraria. Lo reconocen como uno de
“santones” o “vaca sagrada”, aunque nada influye en los comités nacional,
estatal o municipal. Por ahí le regalan migajas en las candidaturas y con
eso lo tranquilizan.
Eduardo Rivera Pérez está indefenso ante el inmenso poder del gobernador.
En la historia reciente se han registrado enfrentamientos, roses o
diferencias entre alcaldes y gobernador, pero nada como ahora. Ni Mariano Piña
con Guillermo Pacheco Pulido o Marco Antonio Rojas Flores; ni Manuel Bartlett
con Gabriel Hinojosa; ni Melquiades Morales con Mario Marín; ni Marín con Enrique Doger o Blanca Alcalá.
El Verdugo
Por allá del año 1991 el alcalde Marco
Antonio Rojas Flores reventó contra las presiones de un grupo de
funcionarios comandados por Alberto
Jiménez Morales. Entonces, alentado y convencido por Rafael, “el negro”,
Ramírez presentó su renuncia a Mariano
Piña Olaya. No Marco, déjame poner orden le dijo el gobernador y se acabó
el problema. El Verdugo dice: si Rivera presenta su renuncia, se la aceptan de
inmediato.
Gracias






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